martes, 27 de agosto de 2013

Lo PEOR del verano 2013: El Llanero Solitario (The Lone Ranger, 2013)

Recomendada para: nadie
No recomendada para: aquellos que valoren su tiempo, lo que ponen en su cabeza, y sus horas de entretenimiento.
Ésta, niños y niñas, es la triste historia de cómo Disney mató al Llanero Solitario y, de paso, hizo la PEOR película del verano. Cuando un decrépito Tonto (Toro, pa los cuates de Latinoamérica) le cuenta la "verdadera" historia del Texas Ranger a un chavito fan from hell, empiezan los problemas. Lo peor es que el chavito parece más tonto que el indio homónimo y se traga, junto con una bolsa de cacahuates, la destrucción de su ídolo. Bien ahí. La casa productora del ratón Miguelito, junto con Jerry Bruckheimer, Johnny Depp y Armie Hammer (que empezaba a caerme muy bien) lograron decepcionarme de la manera más sucia y ruin que pudieron.  Gracias por haberme hecho perder mi tiempo; mi revancha, ahora, será quejarme bien y bonito, y recomendarles a todos ustedes que NO se acerquen a esta película, aunque no haya nada más que ver en el cine. Mejor ahórrense unos pesos y unas (muchas) horas y compren un buen libro, tómense un café o incluso píquense los ojos, les aseguro que se divertirán más.

¿Cómo es que se atrevieron a destrozar a uno de los más grandes y ejemplares personajes del entretenimiento norteamericano de la manera más naca posible? Todavía no me lo explico, pero si les quedan dudas, ahí les van mis impresiones.

Lo que diré a continuación me duele en un espacio muy profundo del ser, en ese en el que habita mi niña interior: Disney cada vez apesta más gacho. El hecho de haber tenido el acierto de comprar a casas productoras o franquicias cinematográficas exitosas (léase: Pixar Animation Studios o Star Wars, entre muchos, muchos otros) no significa que las producciones que llevan su sello, esas que hace años nos hicieron niños felices como Aladdin, El Rey León, o si me voy más lejos, Mary Poppins o Chitty Chitty Bang Bang, sean buenas hoy en día. Encima de todo, sus refritos ya me tienen peor que harta; o si no, díganme: ¿qué demonios fueron películas como las tres secuelas de Piratas del Caribe o Alicia en el País de las maravillas si no las ganas de sacarnos dinero a como diera lugar? Lo mismo pasó con el Llanero Solitario.

Esta mugre, así como Alicia, hizo pedazos a una idea original de antaño y que ha marcado a más de una generación. Hizo añicos un código de conducta marcado en el producto original (con detalles como que el Llanero Solitario debe siempre ser un ejemplo de valentía, inteligencia y buenos modales) y lo transformó en un idiota con algo de suerte. También, así como Alicia se sacó de la manga la horrenda idea del Sombrerero Loco como personaje principal, el Llanero toma a Tonto para poner a Johnny Depp con calzador y hacer un póster taquillero. ¿O qué no el personaje principal era el Llanero Solitario y no Tonto?

Por eso casi brinco de alegría cuando escuché el anuncio de Johnny Depp de que está pensando en retirarse del cine. Pobre Depp, echó su carrera a la basura con Jack Sparrow, y no me refiero a que su interpretación del pirata sea mala, sino que varias de sus cintas posteriores han tenido a Jack Sparrow disfrazado de Sombrerero Loco, vampiro y, por qué no, nativo norteamericano. Un aplauso para la versatilidad actoral del señor Depp, por favor. De paso también diré que ya también cayó gorda la mancuerna de Depp con Helena Bonham Carter; cuando es dirección de Tim Burton se entiende, pero en realidad no son tan graciosos juntos, Disney, por favor entiéndelo.

Ahora sí, pasemos a la blasfemia de blasfemias: el Llanero mismo. Según las historias que me contaban mis padres y tíos, fieles seguidores del programa de televisión de hace algunos ayeres, el Llanero Solitario era un personaje súper cool; todos los niños querían ser como él (o como su contemporáneo Hopalong Cassidy, al cual espero que Disney no se le acerque). Eso era lo que yo esperaba ver en pantalla, a un héroe casi sin paralelo. Lo que estos animales me entregaron, en cambio, fue la historia de un idiota, pusilánime y medio llorón que se tiene que volver "macho" porque no le queda de otra. No tengo nada contra el idealismo y las nociones de justicia perfecta, pero el personaje las utiliza sólo al principio de la cinta; después se convierte en un tarado tratando de encontrar el camino de regreso a su casa por el conducto menos peligroso posible, cosa que en el Salvaje Oeste era prácticamente inexistente. 

El peor de los momentos es cuando el Llanero, de un susto, grita como yo cuando me encuentro una araña. Perdónenme, pero eso es el colmo. El miedo a disparar un arma o el idealismo sin más fundamento que el bibliográfico (el tipo anda con su librito de John Locke y es un abogadete de cuarta que, como no puede ejercer la ley desde la oficina, se avienta con su hermano, el macho, a los trancazos sin saber ni qué está haciendo... cero cool) son otros detalles que convierten al personaje en una verdadera tragedia para los que gastaron su dinero y tiempo (mucho, muchísimo tiempo) para verlo.

Y es que también el tiempo es otro factor: la película es realmente eterna. Tres horas en el cine para contar la historia de "un empresario quiere construir una línea de ferrocarril que pasa por una mina de plata y volverse asquerosamente rico, para ello necesita desalojar (matar) a los indios que viven en la zona y el comanche apestado, Tonto, necesita al primer Ranger que pueda ayudarle para cobrar venganza porque cuando era niño el mismo ricachón mató a su tribu y familia" no es de buenos cineastas. 

Una queja más: la contradicción entre "el Llanero Solitario no mata a nadie porque es un hombre justo que no cree en la violencia" y "los secuaces del villano mueren de maneras horrendas, visualmente dolorosas y un poquito gore" es terrorífica, además de que, otra vez, le da al traste a uno de los principios del Llanero original que, cuando debía usar un arma, nunca tiraba a matar sino sólo a desarmar a su oponente de la manera menos dolorosa posible. 

Además de todo, el Llanero es todo un ladies-man que le anda pedaleando "sin querer" la bicicleta a su hermano. Afortunadamente el hermano chido se muere en los primeros veinte minutos de cinta, dejándole el paso libre al hermanito chafa para que se quede con su mujer. ¡Bien por la promoción de los valores Disney! 

En realidad Tonto es un gandalla en vez de ser un patiño bueno y colaborativo, el Llanero es un baboso en vez de ser un ejemplo de valor y valores, los malos son bastante estúpidos y el argumento en general resulta flojo. Si de resaltar la matanza a los indios norteamericanos se trataba, cualquier otra historia habría sido mejor que ésta. Ellos resultan ser los verdaderos héroes/mártires, y con todo y que soy defensora de los grupos minoritarios maltratados, no me parece que el Llanero Solitario sea el mejor pretexto para hablar de uno de ellos, en particular si el que debería ser el héroe de la cinta acaba siendo sólo eso, un pretexto.

Hay una sola cosa que debo reconocerle como "valiosa" a esta película, y es la escena de acción con la música original (la obertura de Guillermo Tell, de Rossini), que está bastante bien hecha y que, mal que bien, sí remite a la idea original del Llanero. Luego la echaron a perder con su estupidez final del grito de "Hi ho Silver, away!" (la esencia del personaje) y la respuesta originalísima de Tonto: "Never do that again". Y el idiota del Llanero todavía contesta "Sorry". ¡Pero qué coraje!

Y es así, niños y niñas, como Disney mató al Llanero Solitario... o lo convirtió en un personaje de pacotilla, nada memorable y con pérdidas taquilleras de millones de dólares, que es la misma cosa. Les recomiendo mucho que se mantengan alejados (y a sus hijos, por favor) del más reciente bodrio cinematográfico de la casa productora del ratón emblemático, cuyo padre debe estarse revolcando y pataleando desde su cámara de criogenia (si le hacemos caso a la leyenda urbana). 

Ana Sthal @anasthal



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