domingo, 6 de enero de 2013

Una aventura extraordinaria (Life of Pi, 2012)

Recomendada para: Los que disfrutaron de películas como Comer, Rezar, Amar o Náufrago.
No recomendada para: Si ponerte a pensar en el cine no es lo tuyo o si las películas en alta mar te provocan mareos.
Esta película me generaba sentimientos encontrados: por un lado, el tremendo morbo de ver a un niño compartir una balsa con un tigre de Bengala en medio del océano (y, en cierto sentido, me hizo pensar en el placer infantil y un tanto culposo de ver películas como Lassie o Free Willy, de animales increíblemente humanizados); por el otro, el hecho de que se trata de una cinta de Ang Lee, responsable de mugres como Hulk (la mala, la de Eric Bana) o la muy aclamada pero altamente detestada por mí, Brokeback Mountain; aunque también debemos darle crédito por maravillas como El Tigre y el Dragón. La solución sería únicamente ir al cine y decidir si Life of Pi valía la pena o no. El resultado, como quizá ya adivinaron por la calificación, fue altamente positivo.

Piscine Molitor Patel, o Pi, para los cuates (mala onda los papás que le pusieron un nombre casi tan bonito como el de Disneylandia Rodríguez), se entrevista con un escritor famoso que busca una historia que lo haga creer en Dios. Pi entonces le cuenta al autor la anécdota más impresionante de su vida: cómo, tras un naufragio, tuvo que arreglárselas para sobrevivir en una balsa a la mitad del Pacífico y con un tigre de Bengala como único acompañante. Creo que si digo más, arruino la película.

La cinta está basada en la galardonada novela de Yann Martel, y los productores tuvieron que decidir entre un número importante de directores, entre los que se encontraban M. Night "No, por favor" Shyamalan, Alfonso Cuarón y Jean-Pierre Jeunet. Finalmente se decidieron por el señor Lee, que hizo un trabajo espectacular que se nota, sobre todo, en la dirección de los actores... o quizá deba decir actor, puesto que el 80% de la cinta se desarrolla en la balsa con Pi, interpretado por el sorprendente novato Suraj Sharma, y el tigre, que es producto -casi en su totalidad- del talento de los artistas digitales.

Prácticamente podemos decir que el novato se lleva la película; de entrada porque eso de actuar con animales siempre puede hacer que los espectadores nos concentremos en el bicho y no en el actor y, para seguir, porque, la mayor parte del tiempo, Sharma trabajó solo, sin siquiera un títere como apoyo. Aplausos, por favor. El resto del elenco tampoco realiza un mal trabajo; habré de destacar a Irrfan Khan, quien interpreta a Pi de adulto, y que seguramente recordarán haber visto en El sorprendente Hombre Araña, como el secuaz del Dr. Curt "mini-godzilla" Connors.

La parte visual de la película es una verdadera delicia, los escenarios son maravillosos: el océano tranquilo reflejando un hermoso cielo estrellado -de esos que los citadinos jamás podremos ver-, las tormentas, el colorido de los paisajes de India o una elegante piscina francesa. También los efectos visuales en general, el tigre y todos los animales que aparecen en la cinta, están excelentemente creados y animados.

Además de todo lo anterior, creo que lo que realmente vale la pena de la cinta es el argumento, que toca lo teológico y filosófico pero de una manera comprensible y entretenida para cualquiera, particularmente para aquellos que se atrevan a verla con la mente abierta. Mi recomendación: láncense a ver la historia de Pi con la idea de que se enfrentarán a una gran fábula, de esas que ya casi no se usan pero que todos, en algún punto u otro, hemos leído o escuchado.

Ana Sthal @anasthal

ADVERTENCIA: Los siguientes párrafos contienen información esencial acerca de la trama de la película.

Me latió:

1. La idea de que la historia de Pi te hará creer en Dios no es, como yo esperaba al inicio de la cinta, la payasada de contar algo realmente milagroso o espectacular; va más allá. Creer en Dios no es para Pi, mientras narra la historia, un acto de fe mágica o de revelaciones sobrenaturales; se trata de una decisión tomada por pura conveniencia. Tal vez esto último, fuera de contexto, suena terriblemente superficial, pero desde mi punto de vista se trata del más humano de los factores: al final, la creencia en un ser superior es un acto puramente humano de comodidad mental, de búsqueda de belleza y, sobre todo, de felicidad. No buscamos a Dios en la manifestación de algo extraordinario -como es la historia de Pi y Richard Parker-, sino en la posibilidad de que la inexistencia de un ser supremo resulte para nosotros horrible y desoladora, como la historia alternativa de Pi, en la que el cocinero se comió al marinero.

2. Es tristísimo que Richard Parker se largue sin despedirse, pero me encanta que la historia no haya caído en el cliché tarugo de humanizar a un animal salvaje que lleva muchas semanas muerto de hambre en medio del Pacífico.

3. Cuando salió lo de la isla carnívora, de plano dije: "ya, la echaron a perder". Luego, cuando todo se amarra en el discurso final de Pi al comparar ambas historias -la increíble de la isla carnívora, contra la horrible pero completamente verosímil de los náufragos caníbales- y me cayó el veinte, casi me paro a aplaudir.

No me latió:

1. Cuando se hicieron las audiciones para el personaje del escritor, se consideró a Tobey Maguire para interpretar el papel, pero Ang Lee lo descartó por que, según él, podía distraer al público de la historia central. Entonces, por favor, que alguien me explique: ¿por qué contrató a Gerard Depardieu para un papel de tres minutos? Tache.

2. Quizá -sólo quizá- me hubiera gustado saber un poco más del personaje de Mamaji.

3. Que Pi pierda su cuadernito es casi tan frustrante como cuando Tom Hanks pierde a Wilson en Náufrago.




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