sábado, 30 de julio de 2011

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2 (Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 2, 2011)


Recomendada para: Chicos y grandes, fans de la saga y quienes hayan disfrutado las películas anteriores.
No recomendada para: Detractores de Harry Potter.

Pueden amarlo u odiarlo, pero el hecho es que el joven mago y sus aventuras cambiaron al mundo, marcaron época y han cautivado tanto a niños como a adultos. Exactamente diez años han pasado desde el debut de la franquicia en la pantalla grande y el final no podría haber sido más memorable (bueno chance sí). Emotiva y bien narrada, así es como se resumen las últimas 2 horas de la saga que tanto nos dio a lo largo de una década entera.

Después de descubrir el secreto de Voldemort (Ralph Fiennes) y de apenas sobrevivir a la persecución en su contra, Harry (Daniel Radcliffe), Ron (Rupert Grint) y Hermione (Emma Watson) están más decididos que nunca a encontrar y destruir los 3 Horcruxes restantes. Pero eso no será suficiente, pues Voldemort ha logrado apoderarse de una de las reliquias de la Muerte: la varita del Sauco, la más poderosa de todas las varitas mágicas. Sólo uno de los dos puede vivir, la batalla final ha llegado y Hogwarts será el escenario del desenlace.

El guión es excelente, me parece que fue un gran acierto por parte de los realizadores, haber dividido el último episodio en 2 películas. Si bien la primera parte fue un poco aburrida y simplemente buscó establecer el contexto de la historia, la segunda parte es todo lo contrario. El ritmo es impecable porque no tiene momentos flojos; acción tras acción, la historia se encarrera sin problemas hacia el clímax y concluye bastante bien, contestando en el camino todas las interrogantes que estaban en el aire. Algo que me pareció muy bueno fueron los primeros minutos de la cinta, en los que no hay música de fondo, todo está prácticamente en silencio y esto inmediatamente nos transmite sentimientos de angustia y desesperación, nos pone en los zapatos de los jóvenes magos. No me gusta comparar muy a detalle -de hecho no me gusta en lo mínimo- las películas con los libros, pero en esta ocasión creo que vale la pena mencionar que como adaptación, ésta me pareció la mejor de toda la saga.

Con respecto a las actuaciones no hay mucho que agregar, pues el reparto se mantuvo básicamente sin muchos cambios a los largo de estos 10 años. Como se trata del final, un gran número de escenas requieren de un gran trabajo actoral y puedo decirles que el objetivo se cumple. Daniel Radcliffe lo hace muy bien, no le quedaba de otra pues el peso completo de la película recae en las últimas acciones y decisiones de su personaje. Lo mismo se podría decir de sus coprotagonistas, Emma Watson y Ruper Grint, quienes en su calidad de patiños, cumplen con su parte. Ralph Fiennes y Matthew Lewis son dos actores que en esta cinta lucen mucho más que en las anteriores. El primero como el villano desalmado y cegado por el orgullo, que por primera vez se siente amenazado y que gracias al gran trabajo de Fiennes uno puedo percatarse de ello. El segundo, interpreta a Neville Longbottom, un personaje que por mucho tiempo fue el objeto de las burlas de todos, pero que en este episodio tiene su gran oportunidad y vaya que la aprovecha. Pero la mejor actuación de la película, la mención especial, es para Alan Rickman. ¿Por qué? Pues porque su personaje, Severus Snape, es el responsable de LA ESCENA, el momento más emotivo de toda la saga y en lo personal, de los mejores plot twist que he leído/visto. En el libro es fácil, porque cuentas con la descripción detallada de lo que sucede, pero en la cinta todo depende de la actuación y es aquí donde el gran talento de Rickman entró en juego.

¿Conclusión? La última aventura de Harry Potter es también -por díficil que parezca- la mejor de la saga. El círculo se cierra, las interrogantes que teníamos desde la primera cinta son resueltas (al menos las importantes), se explica todo lo que tiene que explicarse y la historia concluye. Una década de aventuras y emociones llega a su final y no queda más que reconocer a la responsable de ello: J.K. Rowling, una mujer que pasará a la historia no precisamente por la calidad de su obra, sino porque con ella logró que la gente se acercara nuevamente a los libros.

ADVERTENCIA: Los siguientes párrafos contienen información esencial acerca de la trama de la película.

Me latió:

1. LA ESCENA: Snape moribundo hace entrega de sus recuerdos en los que la verdad es revelada a Harry, al mismo tiempo que le pide a este lo mire a los ojos para después morir. UFFFFFFFFFF, bueno uno lo entiende bien hasta después de ver el contenido de los recuerdos de Snape, el mejor personaje de la saga. ¿Cursi? Sí. ¿Emotivo? HELL YES. ¿Épico? También. No hay forma más poética y bella de morir que mirando por última vez aquello que uno más ama (y no, no era Harry, eran los ojos de su madre).

2. Retomando el punto anterior, la secuencia de los recuerdos de Snape es excelente. Los diálogos en off, la inclusión de escenas de películas anteriores para remarcar hechos, la música, todo. Esa parte en la que Snape entra a casa de los Potter y encuentra a Lily muerta UFFFFFFF.

3. Tenía como que miedo de que la película no fuera a retratar lo MIERDA que es Dumbledore, pero sí lo hicieron.

4. Emma Watson :)

5. La banda sonora y los efectos especiales son extraordinarios. La escena en la que los magos de Hogwarts están preparando sus defensas es un ejemplo perfecto de como combinaron estos dos elementos.

No me latió:

1. El epílogo está taaaaaaan de sobra, cursísimo. Y como bien comentó Eduardo Salles en su cuenta de Twitter (@sallesino): "Albus Severus. El Usnavy del mundo mágico".

2. Aunque el hecho de que Voldemort y Harry peleen a puño limpio no estuvo mal, esa parte en la que se arrojan al vacío no me gustó para nada.

3. La muerte de Bellatrix estuvo chafona, de hecho eso de que los malos se mueren convirtiéndose en polvo o trocitos de papel o lo que sea, estuvo chafa.


Publicar un comentario