lunes, 16 de abril de 2012

Los Juegos del Hambre (The Hunger Games, 2012)

Recomendada para: Público joven, quienes gustan de temas futuristas o los que leyeron la novela (y les gustó). 
No recomendada para: Los que se vayan con la finta del nombre y crean que es una película que trata sobre el hambre en el mundo o sobre temas realistas o si no te gustan las películas visualmente estrafalarias. Esperadísima película; tan esperada que la casa productora lanzó a la venta los boletos para el estreno un mes antes y se acabaron, asegurando, de paso, las dos secuelas -sí, los productores declararon que no se aventarían a hacer las secuelas si a la primera cinta no le iba bien en taquilla. Como que esto de las adaptaciones de libros para “adultos jóvenes” se está poniendo muy de moda, ¿no? Que no se malinterprete: algunas han sido muy buenas. La cosa es que dichas adaptaciones suelen ser mejores para quienes ya leyeron las novelas de la que provienen, cosa que, supongo, es el caso de esta cinta.

Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) vive en el sector doce de un distópico país del futuro: Panem (como de Panem et circences, la famosa frase latina que quiere decir “pan y circo”). Esta nación controla a sus habitantes en doce sectores acomodados de más a menos: los más afortunados económicamente viven en el primero, mientras que los rotos viven en el décimo segundo. Cada año, el gobierno de Panem, el Capitolio, organiza los llamados “Juegos del hambre”, una competencia que consiste en tomar a dos jóvenes de cada sector, hombre y mujer, entre doce y dieciocho años, y encerrarlos a todos en un bosque para que peleen a muerte. Tan importantes son los mentados “Juegos del hambre”, que toda la nación los recibe en las pantallas de televisión de sus casas, tiendas, plazas públicas; el colmo del reality show. Katniss entrará voluntariamente a la competencia para salvar a su hermanita, Prim, de participar en ella.

Se me hace bastante raro, por no decir escalofriante, que se trate un tema tan rudo con tanta “naturalidad” orientado a adolescentes. No quiero sonar a la mamá de nadie pero a mí me pareció bastante fuerte,  del estilo (guardando tooodas las proporciones) de 1984 de Orwell, El señor de las moscas de Golding, Battle Royale de Koushun Takami o Un mundo feliz de Huxley,  novelas que plantean futuros horrendos y que han perturbado a más de un adulto. No sé a ustedes, pero a mí la idea de niñitos matándose entre sí me parece terrorífica; no clasificación B. Sin embargo, los cines de nuestro país la catalogan como apta para niños a partir de doce años y, en realidad, las imágenes están relativamente bien cuidadas y no son mucho más perturbadoras que la idea en sí.

Sin haber leído la novela, la película deja la idea general clara pero desarrolla muy poco los detalles o a los personajes. Creo que esta es la gran falla de la cinta: está hecha para los lectores de los libros y no para dar a conocer bien la historia al público en general. Hay un montón de cosas que quedan implícitas y otras que, de plano, no se alcanzan a entender bien. Uno de los detalles que llamaron mi atención fue que jamás mencionaron el nombre del personaje de Effie (la fulana de pelo blanco que “recluta” a Katniss); sólo nos enteramos de que se llama así por los pósters y los créditos finales. O sea, el guión se concentró más en la acción que en el contexto, y la verdad es que sí hace falta.

La película tiene un gran reparto, actores de la talla de Woody Harrelson, Stanley Tucci o Donald Sutherland, todos bastante desperdiciados. Las actuaciones de Jennifer Lawrence y Josh Hutcherson (Peeta) no están mal, pero la química entre los personajes es inexistente, cosa que me parece bastante mala si son la mancuerna central de la historia. El resto de los niños tampoco trabaja mal, aunque también son personajes secundarios y relegadísimos a segundo plano.

El vestuario, diseñado por Lady Gaga (ok, no, no fue ella, pero deberían haberle dado el crédito), es bastante estrafalario; horrendo incluso. Visualmente, la película hace un gran contraste entre los ridículos y plásticos ricos y los dignísimos y muy humanos pobres; entre la vida urbana y el bosque en que se desarrollan los juegos; entre la tecnología y el instinto de supervivencia. El contexto, que hace falta en diálogos y por tiempos, se lo dejaron completamente a la parte visual, cosa que no me parecería mala si esta no fuera una película comercial y para adolescentes. O sea, le echaron ganas pero no fue suficiente y hay que andar adivinando muchas cosas.

En conclusión y para no hacer más largo el cuento, la película no es mala porque proviene de una idea a prueba de fallos: novela best-seller que, a su vez, se apoya en la idea del futuro distópico (lo contrario a utópico) que siempre ha intrigado mucho al público (y de la cual me declaro fan). Sin embargo, la adaptación y realización se quedaron un poco cortas. Al final, todo esto importa poco porque, de nuevo, la cinta ha recaudado tanta lana que seguramente los productores tendrán dos oportunidades más para explicarnos el contexto del universo de los Juegos del Hambre. Para pasar un rato entretenido, esta es una buena opción, no se trata de un completo bodrio ni mucho menos. Pero ya si quieren algo más serio y profundo, definitivamente no la recomiendo.

Ana Sthal @anasthal

ADVERTENCIA: Los siguientes párrafos contienen información esencial acerca de la trama de la película.

Me latió:

1. La mancuerna Katniss – Rue; es donde mejor se ve que Jennifer Lawrence sí es buena actriz. A pesar de que raya un poco en lo cursi cuando matan a Rue y Katniss le hace una “tumba” con miles de florecitas (claro, como no hay varios escuincles que te quieren ver muerta persiguiéndote, tómate tu tiempo), todo el tiempo en que se ayudan me parece de lo mejor en actuaciones de la peli. Aparte no sé, como que eso de la muerte de Rue me recordó mucho a Dobby (el elfo de Harry Potter).

2. El sujeto que se sentó junto a mí diciéndole a su novia “Oye, como que ese se parece a Lenny Kravitz, ¿no?”. En realidad Lenny Kravitz me da igual, pero ese comentario -que no tiene nada que ver con la película y todo que ver con la distracción de la gente- estuvo de diez.

3. ¡Stanley Tucci! ¡Oh, por Dios, Marco Antonio Regil y su sonrisa colgate se quedan cortísimos! Qué risa con la interpretación del host de programa de tele de Tucci, otro de los mejores momentos en actuaciones.

No me latió:

1. Guácala con la relación Katniss – Peeta. Insisto en que no hay química entre los personajes; en ningún momento les creí que se gustaran, tampoco que fuera todo fingido (de nuevo, por falta de contexto y falla en las actuaciones no se entiende si andan o es falso nada más). La palabra para describir todo esto: mediocre.

2. Cosas inverosímiles del tamaño de: “estoy herido, me vienen persiguiendo, pero tengo suficiente tiempo como para hacerme un maquillaje perfecto de camuflaje rocoso al estilo de Ace of Cakes”. De la manga, no manchen.

3. ¡Jamás, jamás explicaron la importancia del condenado prendedor de Katniss! Si tienes algo como logotipo de tu película, como imagen central de uno de tus pósters ¡no lo ignoras después de los primeros quince minutos de cinta!



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